Para grabar un vídeo solo hacen falta tres cosas, ¡atrévete!

El vídeo es una herramienta de valor incalculable a la hora de generar notoriedad y reconocimiento pero no se le saca todo el partido que se le podría sacar. ¿Por qué?

Cuando pensamos en vídeo automáticamente se nos viene a la cabeza un gran despliegue de recursos: cámaras buenísimas (y carísimas), programas de edición con licencias desorbitadas, actores y actrices... ¡Basta!, es hora de desmitificar.

Para hacer un vídeo que genere notoriedad y reconocimiento solo hacen falta, en realidad, tres cosas: un dispositivo capaz de registrar imagen (véase cámara, móvil, webcam...), algo que contar y una persona dispuesta a ponerse delante de la cámara.

El tema del dispositivo ya lo tenemos solucionado, ¡no me dirás que tu portátil no tiene una cámara con la que grabar! Vamos, pues, al mensaje que transmitir.

Puede que te hayas quedado parado en esta cuestión, '¡qué voy a contar yo!', te habrás preguntado para ti mismo. Si tienes un negocio, me imagino que tendrás algo que ofrecerle a este mundo (sino explícame cómo has hecho para montar una empresa, ¡quiero saberlo!) y, por lo tanto, alguien a quien ayudar, alguien a quien aportarle ese algo que ofreces. Entonces la pregunta es: ¿qué le interesa a ese alguien que esté relacionado con ese algo?

¿Qué quiere saber tu cliente potencial?, ¿qué le va a hacer sonreír?, ¿o llorar?, ¿qué le va a entretener o qué le va a informar sobre aquello que tanto tiempo lleva queriendo saber? Dale vueltas, estoy segura de que si conoces bien a tu cliente y/o cliente potencial, pronto darás con la respuesta y, con ella, ¡ya sabrás cuál debe ser el mensaje de tu vídeo!

El vídeo no es más que una herramienta para ofrecer valor a tu público objetivo, ¡aprovéchala como tal!, háblale a tu posible cliente sobre aquello que quiere saber y que tú sabes bien.

Y ahora viene lo que, quizá, cuesta más: la persona dispuesta a ponerse delante de la cámara. Si lo sé, que te imaginas grabándote y te tiembla la voz, que te escuchas la voz grabada y se te pone la piel de gallina pensando: 'mi voz no suena así en la realidad, ¿verdad?' o te miras y dices: 'pero esas ojeras son cosa de la cámara, ¿verdad?'.

¡Fuera complejos!, si tu mensaje lo vale y tú lo vales (porque sé que lo vales), no dejes que el miedo o la inseguridad te frenen en esto. Tienes mucho que ganar y muy poco que perder, así que olvídate de la vergüenza.

Y tú, ¿te atreves con el vídeo? Cuéntanos cómo le sacas partido a esta herramienta, ¡nos encantará escucharlo!

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