4 consejos para perder el miedo a comunicar

4 consejos para perder el miedo a comunicar

La semana pasada hablaba en el digital CatEconómica sobre como no podría existir la venta si antes no existiera comunicación, decía, pues, que no hay venta sin comunicación como hoy digo que no hay comunicación sin exposición. Y la exposición asusta.

Exponerse asusta porque es un riesgo: te arriesgas a recibir críticas positivas y a ganar, pero también a recibir críticas negativas y salir perdiendo. Los riesgos existen y no tenemos por qué ignorarlos, encontrar el equilibrio entre la sobre exposición y el inmovilismo es clave para triunfar: ser prudentes sin llegar a paralizarnos.

El caso es que encontrar ese punto medio no siempre es sencillo y que las marcas, como las personas, a veces se dejan llevar por el miedo: el miedo a que me conozcan demasiado y mal, el miedo a hacer el ridículo, el miedo a salir perdiendo.

Pero, ¿cuántas veces has escuchado eso de "quien no arriesga no gana"? Es tu momento de ganar. Ahí van nuestros 4 consejos para perder el miedo a comunicar:

1. Piensa en todo lo que puedes ganar en lugar de en todo lo que puedes perder. Muchas veces pensamos en todo aquello que nos va a suceder si fallamos: la vergüenza que vamos a pasar, lo ridículos que vamos a parecer, la forma en que se van a reír de nosotros... ¡STOP! Empecemos a pensar en todo aquello que podemos ganar: visibilidad, reconocimiento, notoriedad... Suena mejor, ¿verdad? No dejes que aquello que puedes perder esconda todo lo que puedes ganar.

2. Lo más difícil, para el final. Ordena las diferentes acciones que debes llevar a cabo de las que menos miedo te provocan a las que más. Empieza por las que menos y pide cada vez un poco más a ti mismo y/o a tu marca. Ir afrontando retos de forma gradual te demostrará que, en realidad, sí que puedes y te dará alas para afrontar el próximo reto con mayor motivación y menos miedo.

3. Pon tus miedos sobre el papel. Muchas veces escribir nuestros pensamientos nos ayuda a darnos cuenta de que, en realidad, nada es tan grave, ni las cosas malas tan evidentes, como las vemos en nuestra cabeza. Poner las cosas sobre el papel nos ayuda a relativizar y a verlo todo con cierta distancia. En definitiva, nos ayuda a empequeñecer nuestros miedos, que muchas veces no son racionales.

4. Y si pasa lo peor, ¿qué? Ponte en la peor de las situaciones, ¿qué te puede pasar?, ¿hasta cuándo durará el dolor si no todo sale bien? Generalmente, las consecuencias de nuestros errores no son tan fatales como nos parecen a primer a vistazo.

Ya tienes algunas claves para empezar a trabajar, para perder el miedo a dejarte ver, para empezar a comunicar. ¿Lo pruebas y me cuentas qué tal?

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