Evento corporativo, ¿cosa de peces gordos? ¡Atrévete!

Evento corporativo, ¿cosa de peces gordos? ¡Atrévete!

Si te digo evento corporativo, ¿en qué piensas? Puede que entre las primeras cosas que te vengan a la mente esté "grandes partidas de presupuesto" o "multitud de invitados" o "infinidad de gastos" o, incluso, "cosa de peces gordos, de grandes empresas". ¿Has detectado alguno de estos pensamientos?, ¡muy bien!, porque ha llegado la hora de borrarlos y sustituirlos por otros. ¡Sigue leyendo!

El evento corporativo es, por encima de todas esas cosas que han aparecido en tu mente al leerme, una herramienta súper potente para conectar con los tuyos, para crear experiencia de marca, para vincular tu empresa y tu marca a unos valores, ideas y, sobre todo, emociones. Y es que, sobra que lo diga, ¿verdad?, la empresa y/o marca que consiga despertar emociones positivas en su público, la que le regale experiencias que le provoquen sentimientos, será, siempre, la marca ganadora.

Ahora ya lo sabes, ¡manos a la obra con tu evento corporativo! ¿Cómo?, ¿que eso no es para ti? ¡Respóndete a la siguiente pregunta!, ¿qué te ha emocionado en los últimos días? (Busca un ejemplo en tu vida familiar, por ejemplo). Puede que tu hijo te haya dibujado a ti bajo el título de "Súper Mamá/Papá", o que tu pareja te haya dado un masaje antes de irte a dormir, puede incluso que un compañero de trabajo te haya deseado un buen día y eso haya supuesto para ti una gran dosis de energía. También puede ser que tu amiga, la que tiene mucho dinero, te haya regalado un coche, pero vaya, eso es menos común 😛

El caso es, que me disperso, que si buscas ejemplos de cosas pequeñas que te hayan provocado un sentimiento positivo encontrarás varios, estoy segura. Entonces, ¿por qué cuando hablamos de emociones y experiencias vinculadas a la empresa tenemos que conformarnos con los grandes eventos que implican grandes partidas de presupuesto? Emocionar a tu cliente, seas del tamaño que seas, está en tus manos y, con un poco de imaginación, la ayuda adecuada y una pizca de gracia lo puedes conseguir sin que suponga una gran inversión (porque recuerda, el dinero invertido en comunicación corporativa no es gasto, ¡es inversión!).

Así pues, en lo que a eventos corporativos se refiere, el balón está en tu tejado y ya no hay excusa para no ir a buscarlo. Si tienes una empresa y tienes un público objetivo, lo único que necesitas para organizar tu evento corporativo es un poco de investigación, dedica esfuerzos a conocer a fondo a tu público objetivo, descubre qué le pone la piel de gallina y, entonces, ¡actúa! Premia a tu cliente, provoca interés en tu cliente potencial... Define, como siempre, unos objetivos claros y después dale un par de vueltas a la cabeza, la forma económica de crear experiencias a través del evento corporativo está a tu alcance. ¡Atrévete!

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