Navidad, tiempo de emocionarse y emocionar

Navidad, tiempo de emocionarse y emocionar

Ding, dang, dong… Ya suenan campanas de Navidad, las calles se llenan de luces de colores y por allí donde pasas suena, de fondo, el villancico que aprendiste a cantar cuando tenías a penas 5 años. Puede que seas de los más racionales y nada de esto te provoque la más mínima reacción, pero lo cierto es que para la mayoría de personas Navidad significa familia, cariño, buenos momentos…

Y ahí, nos guste más o nos guste menos, las marcas (tanto personales como empresariales) también juegan su papel.

El ser humano es, por definición, un ser totalmente emocional. Nos mueve lo que sentimos casi más que lo que pensamos y trabajar la comunicación corporativa partiendo de esa base no tiene nada de “oscuro”, más bien todo lo contrario: conocer al público y qué lo mueve es esencial para dar con campañas eficaces que hagan más felices a las marcas, pero también a los consumidores.

Así, seas de Papá Noel o más bien del Día de los Inocentes, la Navidad representa una oportunidad única para emocionar y dejar que te emocionen. Despertar algo positivo en tu público objetivo es más fácil que en otras épocas del año, pero ¡cuidado!, tu competencia y otras marcas que no son competidoras, también buscarán despertar esa emoción en todos o algunos de los integrantes de tu público objetivo.

Lo que quiero decir con esto es que la Navidad es una oportunidad para las marcas, pero no un regalo. Hay que trabajar en ella para que refuerce la imagen de marca que nos hemos esforzado durante todo el año por comunicar. Para ello, necesitaremos una buena dosis de coherencia y, como siempre digo, una estrategia a medio/largo plazo que nos asegure que aquello que hacemos en uno u otro momento sigue la línea de comunicación que la empresa defiende y, por lo tanto, que no se dan tiros al aire en lo que a comunicación corporativa se refiere.

Puede que las fiestas navideñas no sean el mejor momento para vender en tu caso (o puede que sí), pero eso no significa que no le puedas sacar partido. Recuerda que no estamos hablando de ventas, sino que hablamos de posicionamiento, de valores, de conectar de marca a persona, de fortalecer lazos.

Porque la venta es, al fin y al cabo, una relación entre personas y toda relación se basa en una confianza que se construye con tiempo, detalles, momentos compartidos…

¡Celebra la Navidad con tu público objetivo!

Artículo publicado por Núria Castelló en el digital CatEconómica.

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