Cuando todo el mundo se preocupa por la user experience, ¿qué sentido tiene la publicidad que molesta?

Cuando todo el mundo se preocupa por la user experience, ¿qué sentido tiene la publicidad que molesta?

'User experience' o 'experiencia de usuario'. Solo hace falta navegar un poco por LinkedIn para encontrar miles de artículos que hablen del tema. La experiencia de usuario está a la orden del día y ya nadie cuestiona que las marcas deben conectar con el cliente: venderle un producto o servicio, sí, pero regalándole una experiencia, despertándole un sentimiento.

Las marcas ponen su esfuerzo en el packaging, en el punto de venta, en los contenidos de las redes sociales... ¿Y qué pasa con la publicidad? Y sí, me refiero a la publicidad de la que ya se hablaba cuando yo tenía 5 años, a esos spots que algunos aprovechaban para ir al lavabo, otros para hacer zapping y otros, sin más, para apagar el televisor.

Las marcas se esfuerzan en crear una experiencia positiva para sus clientes. Entonces, ¿qué sentido tiene empeñarse en incordiar a los seguidores de series, películas o documentales haciéndoles comer un plato que no les apetece, el de la publicidad?

Hablo de televisión y me suena a algo casi anacrónico. Es cierto, se siguen vendiendo teles, es cierto, la gente sigue teniendo pantallas grandes en casa, pero la tendencia es clara: cada vez más personas jóvenes optan por ver televisión a través de la red, en sus ordenadores, tablets o smart tv. El público de la publicidad televisiva se va, ¿no deberíamos preguntarnos por qué?

Puede que estés pensando: ¡pero cuando miro una serie en Antena 3 online, también me cuelan publicidad! Y es cierto. Hablemos entonces del exitazo que han tenido los bloqueadores de anuncios.

No nos gusta que nos obliguen a ver lo que no nos interesa y menos si interrumpen algo que, en realidad, sí nos interesa. ¿Es eficaz forzar a tu público a escucharte? Desde mi punto de vista, la respuesta es no.

Y ojo, ¡no penséis que hablo del fin del mundo! Solo de un cambio de era. La publicidad existe, ha existido y existirá, pero quizá ha llegado el momento de replantearse las cosas e iniciar una nueva era.

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