Valor diferencial, ¿y si convertimos las debilidades en fortalezas?

Valor diferencial, ¿y si convertimos las debilidades en fortalezas?

Lo habrás leído un millón de veces, la base de tu éxito, del éxito de tu marca, ya sea personal o empresarial, depende directamente de tu habilidad a la hora de definir tu valor diferencial, aquello que te hace especial y deseable a ojos de los demás y que, por ende, se va a convertir en el eje central de tu estrategia de comunicación, en aquello que vas a intentar dar a conocer al mundo o, como mínimo, a tu público objetivo.

Así pues, te encuentras ante una decisión de gran trascendencia y, ante eso, ¿a quién no le temblaría un poco el pulso? Es normal que dudes pero no dejes que la presión te ahogue. ¡Hacia adelante!, lo peor que puede pasar es que tengas que crear una marca nueva y, si se da el caso, ¡lo harás sin problemas!

En este artículo no voy a decirte cómo o dónde debes buscar tu valor diferencial, no voy a decirte que medites ni que mires dentro de ti ni... ¡Nada de todo eso! Hoy lo que quiero proponerte es que rompas las reglas, rompe las reglas para encontrar lo que buscas. No te preguntes en qué eres bueno, pregúntate en que flaqueas, ¡quizá ahí esté la respuesta!

¿Qué quiero decir con todo esto? Os contaré algo que me pasó cuando era aún una niña.

Tendría, más o menos, 13 o 14 años, iba al instituto y había algo que me preocupaba, que me acomplejaba: siempre me reía, todo me hacia gracia y yo, en consecuencia, me reía mucho y de muchas cosas. No sé cómo llegué a considerar eso como un punto flaco en mi personalidad, pero lo hice, me acomplejé.

El caso es que, cuando tenía más o menos 16 llegó a mi vida una persona que se convirtió en una gran amiga, un día, hablando con ella sobre qué era lo que más nos gustaba a una de la otra, me dijo alto y claro: a mí me gusta que siempre sonrías y te rías. 

Y aquí quería llegar, ¿cuántas veces buscamos esconder nuestras "debilidades" pensando que no nos hacen ningún favor y, en cambio, mostrarlas podría reforzar nuestra imagen? Y ojo, ¡no me mal interpretes!, no digo que tengas que ser rudo, desagradable o mal educado porque eso te haga diferente, solo te invito a que repases, en tu DAFO, lo que consideras debilidades y lo que consideras fortalezas y te preguntes, con toda la sinceridad de la que seas capaz, si eso se va a ver como una fortaleza o como una debilidad desde la mirada de tu público objetivo, de las personas a las que quieres convencer.

A veces, para triunfar, hay que ponerlo en duda todo, hay que hacer que tiemblen las bases sobre las que nos hemos apoyado durante años, hay que entender que nada es como creemos que es, o puede que sí, pero si no dudamos no daremos con la respuesta adecuada.

Os dejo otro ejemplo inspirador de esto que os cuento, el caso de "la mujer más fea del mundo". ¿Quién querría considerarse o ser considerada como la mujer más fea del mundo?, seguramente nadie, pero ella ha conseguido darle la vuelta a la tortilla, ha creído en ella misma y, con su historia, "ha hecho historia".

¡Que no te tiemblen las piernas a la hora de explotar tus debilidades para convertirlas en fortalezas!

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