Emprendedor: ‘¡Sin ayuda no soy nadie!’

Emprendedor: '¡Sin ayuda no soy nadie!'

Si eres o has sido emprendedor, si alguna vez te has puesto a la cabeza de un proyecto que tanto podía salir genial como convertirse en "el gran fracaso de tu vida", si alguna vez te has visto al timón de un barco y en situación de tener que tomar las decisiones adecuadas para que este llegara a puerto, si alguna vez tu sueldo a final de mes ha dependido de tu habilidad para vender tu proyecto... Entonces sabrás de lo que hablo cuando digo que el del emprendedor es un trabajo solitario, a veces más solitario de la cuenta por nuestra culpa, por culpa de los propios emprendedores.

Si partimos de la base que el cargo de emprendedor conlleva, en su propia definición, una carga emocional brutal: ilusiones puestas en una idea, adrenalina ante las primeras llamadas comerciales, miedo ante nuestra primera visita con un futuro cliente, euforia tras la primera venta..., entenderemos por qué a veces es tan difícil dejarse acompañar y, a la vez, por qué es tan necesaria la compañía.

La primera tarea que viene con el cargo es la "toma de decisiones", ¡y de esta no te escapas majo! Decisiones que nunca has tomado antes, decisiones que te harán dudar y que puede que, incluso a veces, se conviertan en pesadillas. Decisiones que acertarás y te provocarán una gran satisfacción y otras en las que fallarás y te causarán probablemente una frustración temporal. Serás, pues, el hombre o mujer más feliz del mundo cuando aciertes y te sentirás, seguramente, el más desgraciado cuando falles. Sí, aunque tengas que tomarte los errores como aprendizaje, no nos engañemos, fallar duele.

Y bueno, todo eso está muy bien, estás decidido a tomar decisiones buenas, malas y regulares, grandes, medianas y pequeñas, sencillas y complejas,... Estás decidido a hacerlo lo mejor que puedas en aquello que dominas, pero... ¿Y lo que se te escapa?

El emprendedor debe ser polivalente, en eso estamos completamente de acuerdo. Debe saber un poco de todo y un mucho de algo, de aquello que le apasiona de aquello que le mueve a trabajar para sus clientes. Pero, ¿qué pasa con aquello que ni conoce ni le interesa en exceso?, ¿qué pasa con la asignatura pendiente en el instituto?, ¿con el pesado libro que nunca fuiste capaz de acabar de leer?

A mí, por ejemplo, me apasiona todo aquello que tenga que ver con comunicaciónmarketing, pero no conozco el mundo de las finanzas y, que no se ofenda nadie, sinceramente me aburre un mundo. Pongo este ejemplo porque me queda cerca, pero lo mismo pasa con, por ejemplo, el psicólogo que no tiene ni idea de cómo debe gestionar sus redes sociales o el dueño de una importante cadena de restaurantes al que, abrir el ordenador y ponerse a escribir algo para sus clientes le cuesta un mundo.

Y entonces, ¿qué tenemos? Emociones a flor de piel (a los dos extremos posibles), decisiones por tomar y un mar de dudas ante la posibilidad de tomar la decisión equivocada.

La solución a veces cuesta de ver, la escondemos tras excusas (que serán más o menos ciertas) como "no tengo presupuesto", "nadie entiende tan bien mi negocio como yo", "solo si yo me encargo saldrán las cosas como deben salir"... Pero es más sencilla de lo que podemos llegar a creer, se llama: pedir ayuda.

¡Y cuesta!, por miedo, por dudas (otra vez), porque, al fin y al cabo, pedir ayuda es tomar una decisión y las decisiones nos agotan y nos asustan. Pero, ¿te acuerdas de aquella decisión que tanto te costó tomar y de la que ahora te alegras?, la de pedir ayuda es también una de esas.

Y, ¡ojo!, no te estoy diciendo que le pidas un abrazo al primero que te cruces por la calle (aunque en determinados casos podría funcionar), solo digo que el emprendedor, sea cual sea su edad, sea cual sea su proyecto, es fuerte en unas cosas y cojea en otras y, cuando pide ayuda en aquellas cosas que cojea y deposita toda su confianza en otra persona los fantasmas se esfuman.

Porque los emprendedores somos (aunque a veces parezca mentira) personas y, como persona, sin ayuda no somos nada.

¡Déjemonos ayudar!

¿Te has decidido a decir NO a la soledad del emprendedor?, ¡juntos podemos sumar! Escríbeme a ncastello@enowcommunication.com y creemos nuestra propia comunidad.

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