Newsletter, ¿cómo la utilizo si quiero comunicar mejor para vender (más y) mejor?

Newsletter, ¿cómo la utilizo si quiero comunicar mejor para vender (más y) mejor?

Ya hemos hablado muchas veces de la importancia de entender la comunicación como una forma de aportar valor a nuestro público objetivo, pero hoy recuperamos esta idea para hablar de la newsletter: ese envío periódico que diriges a tu público objetivo con el fin de construir una relación provechosa con él.

Y es que en el envío de newsletters puedes ser dos cosas: "pesao" o interesante. No hace falta que te diga cuánto te interesa ser interesante si lo que persigues es conectar, comunicar y vender.

¿Cómo se consigue?, volvemos a lo de antes: ofreciendo contenido realmente interesante, facilitando recursos sin pedir nada a cambio, ayudando a nuestro público objetivo a cubrir sus necesidades o a solucionar sus problemas, demostrándole al mismo tiempo que, si en algún momento necesita más, sabremos cómo ayudarle.

Las personas queremos a las personas que nos ayudan, nos gustan aquellos que solucionan nuestros problemas y si, además, lo hacen sin que se lo pidamos y de forma gratuita, entonces nos encantan.

El riesgo de ser "pesao" existe, puede estar en una frecuencia demasiado continua o en la elección de unos contenidos que carezcan de interés. Para evitarlo, pregúntate qué pequeños problemas cotidianos puedes solucionarle a tu cliente potencial y asegúrate de añadir valor en todas y cada una de tus newsletter.

Recuerda que vender, a veces, se consigue no vendiendo y que aunque, por supuesto, no debes regalar ni tu dinero ni tu conocimiento, sí puedes hacer pequeñas cosas para hacerle la vida un poquito más sencilla a esa persona que, algún día, será tu cliente.

En contenido, pues, lo tenemos claro: contenido valioso, que ayude a nuestro cliente, que le aporte de verdad, pero, ¿y en la forma? En comunicación, por supuesto, la forma es también esencial, la forma transmite, comunica, conecta con las personas

Así pues, cuidar el diseño de tu newsletter es una cuestión de imagen, una imagen que, como siempre decimos, debe ser coherente con lo que eres y con lo que persigues. ¡No dejes que la imagen de tu newsletter transmita desorden si eres ordenado!, no transmitas frialdad si eres cercano... El diseño dice mucho, ¡cuídalo!

Y, más allá de la newsletter en sí, piensa en las personas que la van a recibir: ¿van a valorar lo que les envías?, ¿les va a ser realmente útil? Revisa los datos de aperturas y haz limpieza en tu base de datos de vez en cuanto. Siempre es mejor llegar a 10 correctamente, que llegar a 100 de forma difusa. Centra tu objetivo y asegúrate que estás aportando ese valor a personas que realmente lo van a percibir como tal.

Y, por si todo esto te parece poco, te doy un tip más: ¡lleva al público de tu newsletter a tu web! En una newsletter eficaz no cabe toda la información que te gustaría que tu público conociera. Busca la forma de seducir a tu lector para que haga "click", estarás más cerca de comunicar mejor para vender (más y) mejor.

¿Pruebas y me cuentas?

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