Manifiesto. ¿Y si volvemos a jugar?

Bienvenida a un nuevo comienzo. 

Si me conoces un poco, sabes que esto, mi vida y mi proyecto, está en continuo cambio, siempre a la búsqueda de aquello con lo que me sienta verdaderamente conectada. Dejo atrás meses de mucha introspección, de mucho trabajo creativo, de mucho replanteármelo todo. Abro la botella de champagne para celebrar la llegada de otro tiempo y, como no podría ser de otra forma, quiero hacerlo contigo, a tu lado.

Es por ello que me he atrevido con mi primer podcast, nuevo formato, nuevas reglas. Te invito muy mucho a darle al play (aunque si eres más de leer, abajo tienes el manifiesto escrito) y a acompañarme en esta nueva aventura. Porque en todas las idas y venidas de los últimos meses, siempre ha habido una constante: en TODAS me acompañabas tú.

¡Empezamos!

Manifiesto. ¿Y si volvemos a jugar?

 

Yo llevaba unos cuantos años dedicándome a algo que sabía hacer, pero que no me gustaba en absoluto. Y entonces decidí cambiarlo todo y apostar por la consultoría.

Siempre había querido acompañar a otras personas, ayudarlas a ser más felices. Tanto así que, incluso antes de acabar mis estudios de publicidad, me planteé de forma muy seria empezar la carrera de psicología.

Descubrí que la consultoría era un medio a través del que podía conseguir precisamente esto: acompañar a otras personas hacia una vida y un emprendimiento más felices.

Así que me formé, inicié mi propio proceso con una mentora que me descubrió infinidad de herramientas que desconocía, ¡y me lancé!

De repente estaba súper contenta y orgullosa de haber descubierto la fórmula mágica, y eso que siempre había reivindicado que las fórmulas mágicas no existían.

El caso es que me puse a hacer lo que “tenía que hacer”, en parte empujada por una situación económica que quería resolver, y me olvidé de lo que en realidad quería hacer. Como si lo único verdaderamente importante fuera facturar cada vez más.

La realidad es que las cosas no funcionan exactamente así. Había, principalmente, dos piezas que no encajaban: la de la coherencia y la de la creatividad.

En referencia a la coherencia, me había perdido, había elegido el camino fácil en muchos aspectos, había creído en la fórmula mágica y había erradicado aquello en lo que realmente creía y que posiblemente era más difícil de explicar, o más controvertido.

Me había enfocado al 100% en el resultado económico cuando, en realidad, estoy segura de que no creé eNow solo para forrarme; decidí mostrar solo mi cara ganadora.

En relación a la creatividad, hice míos mensajes en los que no creía, pero que parecía que funcionaban para otros. Me limité a replicar y, claro, no había venido a este mundo para esto. Creí que había una única respuesta realmente válida y me aferré a ella.

Mi niña interior aún llora, enfadada porque he dejado de escucharla.

Total, que con la incoherencia y el secuestro de mi creatividad, pronto me sentí agotada y perdida, y esto que ahora escribo con tanta claridad, entonces era un jeroglífico indescifrable que me negaba a estudiar. Algo así como el síndrome de Estocolmo, enamorada de mi secuestrador.

Darme cuenta de todo esto me ha revolucionado y me ha llevado a tomar decisiones que a lo mejor no son tan drásticas, vistas desde fuera, pero que representan una inmensa revolución interna.

  • He decidido quitarme la armadura y mostrarme más yo, juzgar menos lo que digo y lo que hago y compartir la realidad de un emprendimiento que no siempre és idílico. Creo que mostrar una sola cara de la moneda es injusto, para mí misma y para quien me escucha.
  • He decidido escucharme más, dejar que mi crítica interna me hable y después decidir qué parte de lo que me dice me quedo.
  • Y he decidido pasármelo bien. Vender cosas con las que disfrute, crear, arriesgarme a poner en el mercado cosas “incomprables” y ver qué pasa.

Mi niña interior me empujó a emprender porque quería jugar, ahora quiero dejarla jugar.

Y de estas decisiones, mis compromisos más inmediatos:

  • En adelante, solo venderé servicios en los que tanto tú, como clienta, como yo, nos lo pasemos genial. Honramos demasiado al sufrimiento, y yo ya me he cansado. Desde este mismo momento, te ayudaré a hacer crecer tu empresa, a crecer tú como emprendedora, siempre desde el disfrute.
  • En adelante no prometeré cifras, no te diré que quiero que aumentes tu facturación, porque me he dado cuenta de que hay cosas más importantes.
  • En adelante haré muchas pruebas, cada vez que intuya que hay algo que nos puede hacer más felices, a ti y a mí, lo intentaré. Tú decidirás si vale la pena o no.
  • En adelante pondré precios valorando lo que de verdad aportamos y te daré todas las facilidades para que puedas pagarlo (financiación, plazos…). Quiero que tanto tú, como yo, seamos felices.
  • En adelante, diré sin miedo que soy catalana y que quiero a mi tierra, a mi lengua y a mi cultura. Por lo tanto, dejaré de esconderlas y, cuando lo sienta, comunicaré también en catalán, deseando que el amor por mi lengua se contagie.
  • En adelante, seguiré siendo estratega, porque eso va conmigo y siempre me acompañará, pero una estratega coherente y creativa.

Me encantará que te quedes aquí, conmigo, que te decidas a vivir a mi lado esta nueva etapa. Me encantará que nos acompañemos, que trabajemos juntas hacia ese crecimiento que nos hace felices, a ti y a mí.

Gracias por pasar este rato conmigo, volveremos a hablar pronto.

Un abrazo.

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